Elegir el vino adecuado para acompañar una comida no es solo cuestión de protocolo, es una forma de potenciar sabores, equilibrar sensaciones y transformar cualquier comida en una experiencia memorable. A continuación, te compartimos algunas claves sencillas para saber cómo elegir el mejor vino según el tipo de comida.
1. El equilibrio es la base
El maridaje perfecto busca equilibrio. Un vino no debe opacar a la comida, ni la comida al vino. Ambos deben realzar lo mejor del otro. Por eso, es importante considerar la intensidad de sabores de ambos: platos ligeros suelen ir mejor con vinos ligeros, mientras que comidas robustas piden vinos de mayor cuerpo.
2. Vinos blancos para comidas frescas y ligeras
Los vinos blancos, en especial los jóvenes y afrutados, son aliados naturales de platos más frescos y ligeros.
¿Con qué combinarlos?
- Pescados, mariscos y ceviches.
- Ensaladas frescas.
- Quesos suaves.
- Carnes blancas a la plancha.
Ejemplo: Un Sauvignon Blanc realza perfectamente un ceviche o un tartar de atún.
3. Vinos rosados para platos versátiles
El vino rosado es un comodín: combina la frescura de un blanco con la ligera estructura de un tinto. Ideal para comidas informales, veraniegas o platos difíciles de clasificar.
¿Con qué combinarlos?
- Arroces.
- Pastas con salsas ligeras.
- Pescados grasos.
- Platos mediterráneos.
Ejemplo: Un rosado de Provence puede acompañar desde una paella hasta una ensalada de burrata.
4. Vinos tintos para sabores más intensos
Los vinos tintos, especialmente aquellos con más cuerpo y crianza, son la mejor elección para platos ricos en grasas, sabores profundos y cocciones prolongadas.
¿Con qué combinarlos?
- Carnes rojas y de caza.
- Embutidos curados.
- Quesos curados.
- Guisos y estofados.
Ejemplo: Un Tempranillo reserva resalta lo mejor de una carne al horno o una tabla de quesos curados.
5. El toque dulce de los vinos de postre
No podemos olvidar los vinos dulces y fortificados. Son ideales para acompañar postres o incluso como protagonistas de la sobremesa.
¿Con qué combinarlos?
- Postres de chocolate.
- Frutas y frutos secos.
- Foie gras.
- Quesos azules.
Ejemplo: Un vino de cosecha tardía potencia los sabores de un postre con frutas tropicales.
6. El maridaje moderno: romper las reglas con sentido
Hoy más que nunca, el maridaje admite creatividad. Lo importante es entender que no se trata solo de combinar sabores, sino también de respetar tu propio gusto. A veces, un contraste bien pensado genera armonías inesperadas.
Por ejemplo:
- ¿Un tinto joven con sushi? Sí, si buscas contraste.
- ¿Un espumoso con papas fritas? Perfecto para limpiar el paladar.
Consejo final de Cava Central
En Cava Central creemos que la mejor forma de aprender es probando. Anímate a explorar combinaciones, a descubrir nuevos vinos y a salir de lo convencional. Los vinos que ofrecemos son especiales, seleccionados por su carácter único, pensados para quienes valoran experiencias auténticas.
Recuerda: no es necesario ser experto para disfrutar, solo estar dispuesto a experimentar.

